Cuenta la leyenda que las personas destinadas a conocerse tienen un hilo rojo invisible atado a su dedo meñique. Este hilo nunca desaparece y permanece constantemente atado, a pesar del tiempo y la distancia. No importa cuanto tardes en conocer a esa persona, ni importa el tiempo que pases sin verla, ni siquiera importa si vives en la otra parte del mundo: el hilo se estirara hasta el infinito pero nunca se romperá.
Aunque la vida nos separe, se que nos vamos a volver a ver. también quiero que sepas que acá estoy! Digan lo que digan, voy y yo sabemos lo que nos amamos, y aunque el tiempo pase, ni las personas, ni la vida lograran evitar esa magia que hay solo al mirarnos. Jamas pierdas esa sonrisa, ni esa luz que irradias al mundo. Te amo con locura hoy y siempre.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario