domingo, 13 de marzo de 2016

Mamá:
Estaba oscuro allí dentro... soñaba con colores y te imaginaba hermosa, fueron nueve meses en un mundo rosa. Creí de a poco, con tu calor me alimentaba, con tus caricias y palabras. El momento al fin llegaba, iba a conocerte, estaba protegida pero al mismo tiempo con miedo de perderte... de repente se hizo la luz una mañana de enero, y ahí estabas tú, tan maravillosa y tan dulce como te había imaginado y así, sin darme cuenta, ya antes de conocerte, yo ya te amaba.
Quería agradecerte por todo lo que has hecho por mí en todo este tiempo, por hacerme la persona más feliz de este mundo. Cuando era bebé, yo sola no podía, te necesitaba en cada momento, para que me alimentarás, para que me cuidaras, para que me protegieras. Cuando comencé a dar mis primeros pasitos, y aunque me caía, siempre estuviste ahí, perseverante, enseñándome que un tropezón no era una caída. Cuando estaba enferma, siempre estuviste ahí, pasando todas las noches enteras velando por mí, para que me pusiera bien. Cuando estaba triste, siempre estuviste ahí, alegrando mis días. Cuando tenía que tomar alguna decisión, siempre estuviste ahí, escuchándome, apoyándome, luchando para que todos mis sueños se realicen. Luego, al crecer, me enojaba mucho con vos pero no porque eras vos, sino porque habían situaciones que no entendía, que me parecían injustas pero que hoy en día respeto muchísimo, porque sé que jamás lo hiciste con malas intenciones, sino porque tratabas de ser la mejor madre... pero la realidad es que terminaste siendo mucho más que eso.
No creas que tu trabajo de ser madre término en mi infancia. Porque también ahora te necesitó... y te voy a necesitar siempre. Porque voy a necesitar tus consejos, tus opiniones. Te admiró, admiró a la gran mujer que sos, admiró en la madre que te convertiste, admiró tu valentía, admiró tus miedos, admiró tu fuerza, simplemente te admiró. No te admiró sólo porque sos mi madre, te admiró porque supiste salir de grandes situaciones y aunque tuviste miles de motivos de desistir, acá estas, de pie. Admiró lo que sos... así tal cual sos, con tus virtudes y desventajas.
Al paso del tiempo, fui dándome cuenta de muchas cosas... tanto cosas buenas como malas. Pero gracias a vos, hoy esas cosas las veo con otros ojos. Porque ha habido situaciones de las cuales me he enojado mucho con la vida, pero he aprendido que las cosas pasan por algo, hasta las malas. Porque en esas situaciones también aprendemos. Si hemos cometido algún error, aprendemos a no volver a cometerlos. Si alguien nos falla, aprendemos a tener cuidado en quien confiamos. Es así, de las situaciones malas, aprendemos a mirarle el lado bueno y de las situaciones buenas aprendemos a disfrutarlas. Pero má recorda algo, 'nada es para siempre, todo tiene un fin'... así que si estas en un mal momento, mami no desistas porque pronto se acabará, y si estas en un buen momento, disfrútalo muchísimo porque lamentablemente también se terminara.
En fin, te escribo estas líneas, simplemente para demostrarte en estas humildes palabras todo lo que te amo. Aunque la verdad, no lo logre. Porque ni la mitad de lo que trate de plasmar en estas palabras es lo que verdaderamente vos sos para mí, así que perdón... pero vas a tener que tratar de imaginarte el resto porque esto es lo poco que pude lograr expresar.
Ojalá la vida me de muchos años junto a vos. Compartiendo miles de momentos juntas, porque nuestra relación es única y es algo que no quisiera perder nunca. Porque vos sos una parte muy grande de mí, porque yo soy quien soy gracias a vos. Millones de gracias má!
Te amo eternamente.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario